Momento de reflexión

La semana pasada me pasaron muchas cosas. Mi cuerpo y mi mente estaban pidiendo auxilio a gritos. Tuve un dolor de espalda terrible que por suerte ahora esta mejor y no lograba descansar del todo.

¿Que me había pasado?¿Que estaba haciendo que me hacía mal? 

Esas y otras preguntas me llenaron la cabeza durante toda la semana. Hasta que en un momento hice pausa y afloje. Me aleje de toda situación dentro de la sala y me dije a mi misma que así no podía seguir.

Los niños de mi sala en las últimas semanas están muy inquietos, ruidosos y caprichosos. No hacen caso a lo que nosotras las docentes les decimos y tardan mucho en cosas que “ya deberían saber“.  Y siento que los padres de mis alumnos no han mostrado apoyo y se los ve desconfiados. Eso tampoco me ayuda.

Yo frente a esas situaciones me enojaba mucho. No soportaba ver que el grupo se había transformado tanto para el ´´mal´´.  Tanto enojo en mi ser definitivamente no me estaba haciendo nada bien. Llegaba  a la mañana ya mal predispuesta y sin ganas de trabajar.

¿Y que me hizo cambiar?

Tanto mi compañera de la sala, Laura, y Nati, la psicopedagoga del Jardín, me dijieron cosas muy ciertas. No hay que dejar de pensar que los niños de mi sala solo tienen 3 años. Y la que está pensando que lo que están haciendo ya lo deberian saber o lo están haciendo mal soy yo. Tenía que bajar las exigencias mías con el grupo y conmigo misma.

También no podía seguir enojada ya que eso me hacía mal. Entonces afloje mucho y empeze a dejar que las cosas fluyan. Deje de enojarme con los niños cuando ellos no reaccionan como yo quiero que reaccionen. Les quiero decir que esto es muy dificil. Más para una persona como yo que soy muy exigente conmigo misma. Todavía me cuesta mucho no saltar al reto y dejar a los niños hacer lo que quieren.

¿Y que es lo que me molesta tanto?

A mi me cuesta mucho ver que muchos de mis alumnos aún no sepan las rutinas diarias que hacemos desde el primer día de clase. Muchos aún se olvidan o se quedan y muestran no saber cual es la rutina para la merienda, la despedida, la entrada al Jardin, etc.

También me resulta muy angustiante ver que la mayoria de mis alumnos no captan la gran parte de las consignas dadas por mi y mi colega y siguen haciendo  lo que quieren. Por ejemplo al momento de ordenar, de hacer un juego en ronda, etc. Algunos otros pueden captar las consignas enseguida y las realizan en forma y en tiempo adecuado.

Mi gran dilema acá es que pasa con esos que tienen que esperar a que el resto haga las cosas bien.¿ Que pasa con ellos cuando  también reciben el reto aunque ellos no lo hicieron? ¿Como hacer que ellos no se aburran o no bajen  su nivel esperando a los demás? ¿Como hacer que la mayoría capte y preste atención sin tener que estar retandolos todo el tiempo?

Estás y otras preguntas están surgiendo en mi mente y están buscando soluciones. Todos los días intento nuevas formas de atrapar a mis alumnos e intentar interesarlos en su aprendizaje. Pero también siento que no puedo ser maga, payasa y otras cosas todo el tiempo. Pienso que a veces los niños tienen que aprender a prestar atención o quedarse sentados porque sí, porque el momento lo requiere.

¿Y que aprendi? Aprendi que enojarse con la vida, con los momentos dificiles no sirve de nada. Mejor buscar una solución para sacarse la mala energía de encima. Yoga y baños de inmersión me funcionaron muy bien. Hablar con alguien, salir a caminar y despejarse sirve para desestresarse.

Este post me sirvió para descargar un poco y tratar de poner en palabras lo que estoy sintiendo. Creo que nunca hasta hoy escribi tanto…

Vamos a ver como sigue todo…

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