Acabo de terminar mi primera charla virtual con Silvia. Desde que terminamos con el súper intensivo, hace casi un mes, no pude sentarme a organizar mis ideas, mis expectativas sobre lo que espero lograr y cómo hacerlo. De hecho, con el correr del tiempo las tareas docentes se fueron incrementando exponencialmente, mientras que el confort que me generaba trabajar con mis compañeras de la cohorte con Silvia en el lugar físico perfecto fue quedando cada vez más en un recuerdo lejano. Ahora, en el medio del raid de responsabilidades propias de un profesor de secundario, lo único que siento, cuando pienso en comenzar a aplicar las dinámicas, los métodos y las herramientas aprendidas, es pánico. Por suerte (?), no soy el único: http://www.globallyconnectedlearning.net/evelynm/2017/03/13/ideas-que-van-surgiendo/

Bueno, pero la cuestión es que este “the first of many” encuentro vía Skype con Silvia me ayudó mucho a volver a la senda correcta. Me ayudó a volver a verme a mí mismo como alguien que también está aprendiendo y que, como es la idea aplicar con mis alumnos, puedo ser protagonista en la toma de decisiones acerca de aquello que quiero privilegiar en este (mi) proceso de aprendizaje. Digo, si no lo hago conmigo (darme la confianza para elegir el camino que quiero tomar en este proceso), no es genuino que se lo pida a mis alumnos, ¿no?

Volví a entender que los tiempos y las actividades y dinámicas que aplico son cosas que programo y que elijo yo. Que no puedo hacer todo (esto con respecto a que me encantan las ideas que fueron aplicando mis colegas y que me gustaría implementar también) y que el hecho de encontrar un equilibrio, de seleccionar lo “significativo” es, de hecho, parte del proceso de aprendizaje. ¡Gracias, Silvia!

Ahora, sí, de vuelta más optimista con respecto a lo que puedo hacer y esperar, me pongo manos a la obra con mi nuevo espacio: el Google Classroom. De esta escala en mi viaje va a tratar mi siguiente post. ¡Hasta la vista!