Mi vida como “lectora”

  1. Mi cuento favorito de pequeña era “El gato con botas” y aún recuerdo cuando me lo leían y disfrutaba al ver las  ilustraciones de un libro grande de tapa dura, blanca y con un dibujo colorido y brillante.
  2. La tradición oral de la cultura popular está presente en mi infancia, mi abuela nos contaba los cuentos tradicionales españoles.
  3. Mi mamá nos recitaba fragmentos del “Martín Fierro” y también nos relataba “El herrero miseria”.
  4. En el campo, en casa de mi abuelo en Verónica, en vacaciones de invierno, compartía lecturas con mi hermana, Claudia: “Ánimo, Verónica”, “Carolina y sus cinco hermanos”, “Mujercitas”, “Corazón”, entre tantos otros; también, leíamos fotonovelas y revistas de historietas: Intervalo, El Tony, entre otras.
  5. Buscaba en la biblioteca de mis padres, y así elegí y leí “Amalia” de José Mármol; la antología de cuentos “Ficciones” de Borges; “Los tres mosqueteros” de Dumas ; la obra de teatro”Casa de muñecas” de Ibsen; “Robinson Crusoe” de Defoe; “La isla del tesoro” de Stevenson; los cuentos de Oscar Wilde (en inglés) entre otros títulos.
  6. Mi madre y mi padre, apasionados lectores.
  7. En el colegio, recuerdo dos novelas en particular: en primer año, una que se titulaba “Una naranja el mundo” (no recuerdo el autor) y en segundo, “Alrededor de la jaula” de Conti; evidentemente otras lecturas obligatorias pasaron al olvido.
  8. La profesora de Literatura de cuarto año, Laura Rizzi, me apasionó con los clásicos y, sin duda,  fue mi mentora en la enseñanza de la Literatura.
  9. En secundaria, nos reuníamos con mis amigas para compartir la lectura de textos literarios e intercambiábamos nuestras opiniones sobre las mismas.
  10. A los 17 años, compartía con mi hermana la lectura en voz alta de algunos de los capítulos de los tomos de las Obras Completas de Freud que papá tenía en su biblioteca del consultorio; también leíamos las novelas y cuentos para el Instituto de Inglés.
  11. Comencé a leer a los escritores latinoamericanos: Carpentier, Rulfo, Galeano, Fuentes, Márquez (“Cien años de soledad” la leí de un tirón, no dormí para terminarla. ¡Qué pasión!), algo parecido me ocurrió con “Rayuela” de Cortázar (me sumergí en la novela y no existía nada más para mí) Aún hoy mi pasión está presente en la literatura latinoamericana y argentina.
  12. No voy a compartir todo el recorrido de lecturas durante mis estudios en el Profesorado porque al ser específicamente en Letras sería interminable, pero puedo mencionar algunas obras literarias que dejaron especial huella en mí: “La muerte de Artemio Cruz” de Carlos Fuentes; “Julio César” de Shakespeare; los cuentos de Horacio Quiroga y de E. A. Poe; “Muerte en Venecia” de T.Mann; “Demian” de Hesse; “Seis personajes en busca de un autor”de Pirandello; “El extranjero” y “Calígula” de Camus; “La náusea” de Sartre, entre otras tantas y tantas lecturas. Sé que no estoy siendo justa al nombrar sólo estas obras literarias.
  13. En síntesis, durante mis estudios en nivel superior, los títulos son innumerables.
  14. Mi vida como mamá lectora: cuando mi hijo era muy muy pequeñito le contaba todas las noches distintos cuentos, pero el que más le gustaba era Caperucita Roja, recuerdo que, en su metalenguaje,  anticipaba y cuando le cambiaba una parte, no le gustaba. Aún tengo presente el “tun, tun” de su vocecita. Otros libros que me apasionaba compartir con él: “Cambalache” y “La vaca Renata” de Smania (una y otra vez) y leímos juntos “Alicia en el país de las maravillas”,  entre tantos otros.
  15. Compartimos en familia una salida que nos gusta mucho: la visita a la Feria del Libro, especialmente asistimos a conferencias o presentaciones de libros de nuestro interés.
  16. Me apasiona compartir la lectura con Omar, mi esposo: las poesías de Pessoa, Girondo, Hugo Mujica; las novelas de Sandor Marai (“Divorcio en Buda”, “La herencia de Esther”…); “Lo bello y lo triste” de Kawabata; otro género que compartimos es el ensayo, generalmente de autores latinoamericanos y argentinos.
  17. Leo el diario, casi siempre en versión digital.
  18. También me interesan las revistas de temas de actualidad (problemáticas sociales, política, interés general, etc.) pero no vinculadas a los grandes medios, sino pertenecientes a la cultura independiente o por fuera del “mercado mediático” de esta manera puedo desarrollar mi espíritu crítico, me dasautomatizo como lectora, evito ser “una consumidora”.
  19. Me gusta leer Le Monde Diplomatique.
  20. De la literatura argentina, últimamente leí excelentes novelas: “Kryptonita” de  Oyola; “Rabia” de Bizzio;  “Los ladrilleros” de Almada; “El campito” de Incardona y “Hotaru” de Sancia, “Bajo este sol tremendo” de Busqued, entre otras.
  21. Otr@s autor@s favorit@s: Rodolfo Walsh, Elena Poniatowska, Pedro Lemebel, Julio Cortázar, Griselda Gambaro…
  22. Mis géneros preferidos son: la crónica, el relato documental o testimonial, el cuento, la nouvelle, novela y ensayo.
  23. Cuando tengo que planificar para las diferentes cátedras de literatura en nivel superior, primero pienso en diferentes géneros y luego, en un corpus de textos que movilice y apasione por su valor estético a los estudiantes. Sin duda alguna, estoy presente como lectora, porque hago un recorte, selecciono y elijo.  Les hago la propuesta y trabajo sobre la misma de acuerdo a lo conversado con ellos acerca de sus intereses, ellos como lectores.
  24. “Joyas”:  “La palabra amenazada” y “El país que nos habla” de Ivonne Bordelois; “Como una novela” de Daniel Pennac.
  25. Cuando leo marco, señalo, escribo al margen, subrayo; transcribo citas en una libretita o cuaderno pequeño; escribo comentarios, reflexiones, formulo preguntas,  soy una lectora activa, me entusiasma la propuesta abierta, polisémica, aquella que me necesita como una coautora. También, comparto en voz alta aquello que me sobresalta o me inquieta o me colma de felicidad. Otras veces, me sumerjo de tal manera que me olvido por completo del entorno y leo de un tirón solamente para mí, en soledad o en un diálogo de ese libro sólo conmigo, nos unimos en un egoismo tal, que no existe tiempo y espacio ni nadie que pueda perturbarnos.
  26. No me gusta leer en el colectivo o en el subte, sí, en el tren, en un ómnibus de larga distancia o en un avión. Entre otras muchas lecturas durante los viajes, recuerdo la extensa novela “Los Premios” de Julio Cortázar (la leí completa durante los viajes en tren a Villa Ballester, cuando trabajaba en un colegio de allí), también, en ese mismo recorrido, recuerdo la crónica “El último beso de Loba Lamar” de Pedro Lemebel y aún puedo escuchar mis angustiantes carcajadas. Una anécdota: Estaba viajando en avión a Esquel, en estas vacaciones de invierno, durante el mismo terminé de leer la novela “Rabia”, y, lamentablemente,  me la dejé en el sobre que hay delante del asiento, llamé para saber si la habían bajado del avión y había quedado en el aeropuerto, pero no tuve una respuesta afirmativa, luego, llamé al aeropuerto en Bs. As. donde se dejan los objetos perdidos, pero tampoco estaba. Evidentemente algún otro/a lector/a se sintió atrapado/a por la historia que se narraba y quedó prendado/a de ella de tal modo, que no pudo devolverla, sinceramente lo/a perdono y pese a la pérdida, me sentí contenta de que circulara, porque me alegraba la idea de que ese libro fuera pasando de un lector/a a otro y otra y así sucesivamente.
  27. Lecturas profesionales y personales: como trabajo con la literatura,  tengo disociadas las lecturas que realizo como profesional de las que hago durante mis momentos libres. Disfruto de ambas,  pero puedo afirmar que tengo diferentes gustos según esos dos aspectos de mi vida, algo así como que me desdoblo, una especie de Jekyll y Hyde. Soy más reflexiva, cautelosa y detallista, más formal y obsesiva, más distante y objetiva cuando leo para las clases; soy impulsiva, imprudente, despreocupada, informal y subjetiva cuando leo en el tiempo libre. Esto se evidencia en la selección de libros que hago según la ocasión, porque son tan diferentes que pareciera haber dos lectoras. Lo único común: una lectora siempre apasionada.

 

 

One thought on “Mi vida como “lectora”

  1. @Laura,
    Me fascina leer to vida como lectora. Que lujo poder obtener un vistazo dentro de tu mundo. Gracias…
    Ahora que sacaste tus pensamientos de la cabeza y los documentaste en esta plataforma para poder archivar y compartirlos, me pregunto, con la mirada al futuro, ¿qué va a cambiar dentro de 5 o 10 años? ¿Cómo se van a distinguir nuestros costumbres con los costumbres de nuestros hijo/nietos/bisnietos?

    Me gusta mucho tu comparación con Jekyll & Hyde. 🙂

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