To grade or not to grade – Episodio 2: “Vas a ver que después apruebo”

¡Hola, Schule!

Acá sigo con mis reflexiones acerca del sistema de notas…

No quiero sonar pesimista, pero prefiero hacer la catarsis de Todo-Lo-Malo, al mejor estilo Holden Caulfield (si no sabés quién es… no sos mi amigo… Googlealo, porfis), para luego empezar a ver la luz al final del túnel.

 

Como ya dije en mi post anterior, la peor contra que le encuentro al #gogradeless es que está basado, en gran parte, en el interés de los alumnos. Y, seamos realistas, las probabilidades de que un adolescente demuestre interés por TODAS las materias son muy, muy bajas.

Por lo tanto, me pregunto… ¿deberíamos dejar que nuestros alumnos sólo se dediquen a las materias que les interesan? ¿Cómo podemos motivarlos a que le den una oportunidad a la materia, aunque no les resulte atractiva?

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He aquí lo que me sucedió (en varias ocasiones) dando clase:

Llegado el momento de hacer actividades escritas de un manual/ copiar del pizarrón/ tomar apuntes, me he visto varias veces en este tipo de situaciones:

Luego de unos minutos, descubro que varios alumnos no están haciendo la actividad asignada…

Muchos no anotan nada en sus carpetas…

Algunos ni siquiera traen sus materiales (libro/ cuaderno/ algo para escribir).

¿Cuáles son sus razones? Y por “razones” quiero decir “excusas”. He aquí las más comunes:

  • “Si escribo, me desconcentro y no escucho lo que decís”.
  • “Me sirve más sacarle foto”.
  • ”No sigo la lectura, prefiero escuchar mientras otro lee”.
  • Seguido de mi frase preferida: “Vas a ver qué después apruebo”.

 

Con la última frase podrían decirme “Wow! ¡Qué innovador! ¡El alumno busca sus propios recursos y estrategias para aprender y se convierte en el arquitecto de su propio aprendizaje.”

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No seamos ilusos. No disfracemos las cosas.

Les incluyo los subtítulos de las frases anteriores:

  • “No quiero escribir, porque escribir implica un esfuerzo mucho más grande que mirar al infinito y hacer de cuenta que presto atención cuando en realidad estoy pensando en un(a) partido de fútbol/ “love interest”/ hamburguesa.”
  • “Voy a sacar una foto que jamás voy a usar, porque no sé interpretar lo que está ahí escrito, porque no presté atención. Cuando llegue el momento de estudiar (media hora antes del examen) voy a sacar otra foto: la del resumen del mejor alumno, así yo también puedo aprobar, pero sin esfuerzo.”
  • “Leer es de ñoños. Que lo hagan los ñoños.”

¿Y el “Vas a ver que después apruebo”? Eso demuestra que el foco está puesto en la nota final y no en el aprendizaje…

 

Es duro admitirlo, pero creo que el sistema de notas actual está ahí por absoluta necesidad. De los alumnos y nuestra, también.

En fin, ya les dije que iba a estar un poco pesimista. Pero me puse como desafío encontrar la manera de revertir mi visión…

 

Con cariño,

Marianita

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