Etapa 4, reflexiones que surgen hoy

Estamos en la cuarta etapa de cuarentena (01/05 al 15/05). Es el momento para mirar y evaluar qué hicimos hasta ahora, qué aprendimos, y de preguntarnos qué va a pasar el día después.

El virus apareció como un cachetazo, y de pronto nos vimos privados de mucho de lo que para nosotros era conocido y contenedor. Como pudimos, con altibajos, usamos la primera etapa para  empezar a activarnos y a ordenar nuestras rutinas. Fue el desafío de estar cerca de las personas de nuestro equipo a pesar de la distancia; de sostenernos y mantenernos conectados en un momento de emociones alteradas, incluyendo las propias.

La segunda semana llegó la conciencia del día después. Ya más asentados y algo más alineados, nos pusimos en acción. Como individuos, como equipos y organización, nos dimos cuenta de que lo que pase después de la cuarentena depende de lo que hagamos hoy; que cada uno tiene una parte de responsabilidad para mantener la educación y la escuela  en movimiento. Indagamos en la manera en que veníamos haciendo las cosas y en cómo podríamos hacerlas mejor o adaptarlas a las limitaciones del contexto. En medio de lo incierto y doloroso de la situación, empezaron a aparecer muchas soluciones innovadoras y situaciones interesantes.

Descubrimos que teníamos más opciones de las que pensábamos, y salimos a buscarlas. Hicimos pruebas y ensayos, y sin tener certezas nos arriesgamos a diseñar y poner en marcha ideas hasta ahora impensadas.  Surgieron  las reuniones por Zoom, por Meet.   Empezamos a pensar entre todos, capacitarnos online, incorporar nuevas herramientas y desarrollar habilidades, quizás impensadas.

La tercera etapa fue de más aprendizaje. Empezamos a ver las consecuencias de las decisiones que tomamos. Mucho de lo que creíamos imposible, que nos decíamos que no se podía hacer, nos encontramos haciéndolo muy rápido, y está funcionando mejor de lo que pensábamos. “Es una transformación histórica”,  que de no ser por la pandemia nos hubiera tomado años”.

La etapa cuatro: evaluar con lentes nuevos . De lo que generamos y aprendimos hasta ahora, ¿qué nos sirvió?, ¿qué no? Nos adaptamos increíblemente rápido y casi sin resistencia a los cambios que impuso el contexto. En el medio del caos encontramos soluciones innovadoras, algunas oportunidades y ventajas que funcionaron tan bien que es muy probable que sean parte de la nueva “normalidad” poscuarentena. Quizás no se mantengan tal como están hoy, sino que se combinen con soluciones anteriores o con otras, todavía más nuevas, que iremos inventando.

Todo este tiempo seguimos comunicándonos, manteniendo vivos los contactos y las conversaciones, muchos sintiéndonos cada vez más en red, más cercanos. Con algunos, la distancia nos acercó más que nunca.  Como en todo momento de cambio disruptivo, hoy tenemos más preguntas que respuestas.

¿Qué, de lo que aprendimos, queremos seguir teniendo? ¿Cómo lo vamos a sostener? ¿Qué, de lo que dejamos de hacer, ya no vamos a hacer más?.

Es muy raro esto que estamos viviendo, este apremio por adaptarnos y seguir avanzando, con un ojo en el presente y el corto plazo, y el otro en el futuro, deseando que lo que estamos haciendo hoy nos lleve a un mañana mejor. La pandemia trae miedo, dolor y enormes costos sociales y económicos, y también algunas oportunidades. Estamos viviendo un momento de cambio de paradigma, una revolución en la manera de vivir, vincularnos y trabajar. Cada semana que pasa se transforma el panorama, se sigue alejando el horizonte de retorno, crece la incertidumbre.

¿Qué preguntas nos vamos a estar haciendo la semana próxima,

que aprendizajes transitaremos la siete, o la diez?

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