Todo muy lindo con hablar de conectividad cuando se hace “desde afuera”, pero hoy, día final de la capacitación, la cosa se puso seria (al menos para mí): comenzamos a conectarnos con el mundo exterior en tiempo real a través de Twitter. (Sí, soy de los especímenes que todavía, hasta hoy al mediodía, no habían formado parte de la red del pajarito.)

Los primeros pasos fueron descargar la aplicación y crear un usuario. Es decir, pasar a ser alguien en el mundo virtual (bah, hoy, en el 2017, creo que ya podemos decir, simplemente, “a existir”). Ahí fuimos:

Bastante amigable la aplicación, debo reconocer. De esta forma, en cuestión de pocos minutos, ¡lo logré! Tengo Twitter, luego existo…

Veremos si esto es “recién el comienzo”…